Los cálculos renales, depósitos duros en los riñones hechos de minerales y sales, pueden causar dolor y malestar. Se forman por la cristalización de minerales en la orina. Los síntomas incluyen dolor intenso, sangre en la orina, fiebre y náuseas. El diagnóstico se realiza con análisis de sangre y orina, y el tratamiento varía según el tipo y tamaño de los cálculos. Adoptar medidas preventivas como beber agua y seguir una dieta adecuada es crucial para evitar recurrencias.
Los cálculos renales pueden formarse debido a diferentes factores, entre los cuales destacan:
Los cálculos renales pueden manifestarse a través de diferentes síntomas que indican su presencia y pueden resultar muy incómodos para quienes los padecen. A continuación se detallan los signos más comunes de la presencia de cálculos renales.
Uno de los síntomas más característicos de los cálculos renales es el dolor intenso en la espalda o costado, que puede irradiarse hacia el abdomen y la ingle. Este dolor suele ser repentino y agudo, similar a un cólico, y puede ser constante o intermitente, dependiendo del movimiento de los cálculos a través del tracto urinario.
Otro síntoma que suele alertar sobre la presencia de cálculos renales es la observación de sangre en la orina, conocida médicamente como hematuria. Esta sangre puede ser visible a simple vista o detectada mediante análisis de laboratorio, y suele estar asociada con la irritación de las vías urinarias causada por los cálculos en movimiento.
Uno de los principales motivos de visita al urólogo en Querétaro, sin lugar a duda, es la presencia de piedras en los riñones o piedras en la vía urinaria. También es una de las cirugías que con mayor frecuencia realizamos como urólogos.
Es uno de los dolores más fuertes que alguien puede sentir. Suele empezar como un dolor súbito, sordo y agudo en la parte posterior de la espalda. Mujeres con antecedente de partos naturales mencionan que el dolor que se siente es aún mayor con las piedras que dando a luz. El dolor puede ocurrir durante las actividades diarias habituales, realizando ejercicio o incluso durante la noche al dormir. Suele doblar de dolor al paciente y mejorar muy poco con los analgésicos convencionales.
Síntomas asociados son hematuria (orina con sangre), ardor al orinar, orina turbia, orinar arenilla o incluso piedras. Se puede confundir con infecciones de las vías urinarias que no mejoran con tratamiento médico ni con antibióticos, provocando al paciente acudir frecuentemente al baño, orinar poco, sensación de no vaciar por completo la vejiga.
El tratamiento de cada paciente debe ser personalizado; debemos considerar el estado del paciente (que el dolor se haya controlado o no, si hay fiebre, si los laboratorios y la función renal están alterados) y características del cálculo en la vía urinaria como lo son tamaño y ubicación. Considerando estos factores, tu urólogo determinara si se puede dar tratamiento médico expulsivo (que generalmente se realiza con tamsulosina y otros medicamentos) o si es necesaria una intervención quirúrgica.
Como urólogos, siempre proponemos la cirugía cuando la función del riñón corre peligro, cuando hay nula o poca probabilidad de orinar la piedra, o cuando puede haber complicaciones que ponen en riesgo la vida del paciente.
Actualmente la tecnología y la cirugía de mínima invasión son los estandartes del manejo de los cálculos en la vía urinaria. Por medio de la endourología, utilizamos equipos muy pequeños y entramos a cualquier parte de la vía urinaria en donde se localice la piedra y con un láser (ya sea Holmio o Tulio) pulverizamos y destruimos los cálculos manteniendo así desobstruida y limpia la vía urinaria.
Los cálculos renales se forman a partir de la cristalización de minerales y sales en los riñones, dando lugar a depósitos duros que pueden causar dolor y malestar. Existen varios tipos de cálculos, cada uno con sus propias características y composición.
El diagnóstico de los cálculos renales es fundamental para determinar el tratamiento adecuado. Se utilizan diferentes métodos para identificar la presencia de cálculos y su composición.
Los análisis de sangre y orina son herramientas clave en el diagnóstico de cálculos renales. Estos exámenes pueden revelar la presencia de minerales y sales que indican la formación de cálculos. Los niveles anormales de ciertas sustancias en la sangre o la orina pueden ser un indicio de la presencia de cálculos renales.
Una de las medidas clave para prevenir la formación de cálculos renales es mantener un adecuado consumo de agua a lo largo del día. La hidratación es esencial para diluir los minerales en la orina y evitar su acumulación en los riñones. Se recomienda beber al menos 2 litros de agua diariamente. Además, seguir una dieta baja en calcio puede ayudar a reducir la concentración de este mineral en la orina, lo que disminuye el riesgo de formación de cálculos.
Reducir la ingesta de sal y alimentos con alto contenido de sodio es otra medida preventiva importante para evitar la formación de cálculos renales. El exceso de sal puede provocar la acumulación de ciertos minerales en la orina, lo que contribuye a la formación de cálculos. Es recomendable leer cuidadosamente las etiquetas de los alimentos y limitar el consumo de productos procesados y salados.
El Dr. Reduan El Khattabi es un distinguido cirujano urólogo en Querétaro especialista en cirugía de mínima invasión, incluyendo cirugía laparoscópica y endourología.